La Solapa

libros, resumidos.

Poesíasiglos VIII–VII a. C.

Resumen de La Odisea — Homero

Lectura del resumen
10 min
Secciones
9
Páginas
432
Año
siglos VIII–VII a. C.
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★★★★★

Introducción

Odiseo ha sobrevivido a la guerra de Troya, pero no consigue regresar a Ítaca. Mientras pasa de una costa a otra, su casa se llena de hombres que consumen sus bienes y pretenden casarse con Penélope. Volver significa atravesar peligros en el mar y recuperar después un lugar que otros consideran disponible.

La Odisea, atribuida a Homero, distribuye esa historia en veinticuatro cantos. No empieza con la salida de Troya: presenta al héroe retenido lejos de su hogar y permite que él mismo cuente más tarde los viajes anteriores. La búsqueda de noticias por parte de Telémaco y la resistencia de Penélope muestran que los años de ausencia también tienen una historia en tierra.

La astucia ayuda a Odiseo a sobrevivir, aunque no siempre lo protege de sus propios errores. Su capacidad para ocultar el nombre, inventar un relato o esperar el momento adecuado convive con impulsos que prolongan el sufrimiento. El regreso exige tanto actuar como contenerse.

Cantos 1-4: Telémaco busca noticias

En el Olimpo, Atenea intercede por Odiseo. Calipso lo retiene en su isla y Poseidón mantiene contra él una enemistad cuyo origen se conocerá después. La decisión de los dioses abre la posibilidad del retorno, pero todavía hay que recorrer el camino y afrontar lo que sucede en Ítaca.

Atenea visita a Telémaco bajo apariencia humana. En el palacio, los pretendientes se comportan como dueños de una riqueza que no han creado. Exigen que Penélope elija esposo y convierten la hospitalidad en una ocupación prolongada. El hijo de Odiseo carece de fuerza suficiente para expulsarlos.

Penélope ha retrasado la elección mediante el tejido de un sudario para Laertes. Trabajaba durante el día y deshacía de noche lo avanzado, hasta que una criada reveló el ardid. Descubierto el engaño, la presión vuelve a aumentar.

Telémaco convoca una asamblea y reclama una respuesta, sin conseguir que termine el abuso. Después emprende un viaje para averiguar si su padre vive. En Pilos escucha a Néstor; en Esparta, Menelao y Helena le ofrecen noticias relacionadas con los regresos de Troya y con el paradero del desaparecido.

El viaje le permite hablar en nombre propio y salir de la impotencia doméstica. También conoce el destino de Agamenón, asesinado al regresar. Esa historia advierte que sobrevivir a la guerra y alcanzar la costa natal no garantizan encontrar seguridad en casa. En Ítaca, los pretendientes empiezan a preparar una emboscada contra Telémaco.

Cantos 5-8: de Calipso a la corte de los feacios

Hermes transmite a Calipso la orden de dejar partir a Odiseo. La ninfa desea conservarlo y le ofrece una vida sin la vejez de los mortales. Él, sin embargo, sigue mirando el mar y pensando en su hogar. Prefiere volver junto a Penélope y aceptar una existencia limitada antes que permanecer en una plenitud que no ha elegido.

Construye una embarcación y sale. Poseidón lo encuentra navegando y desencadena una tormenta que destruye su medio de regreso. Odiseo alcanza con dificultad la tierra de los feacios, exhausto y despojado de los signos de su condición de rey.

Nausícaa lo descubre cuando ha salido con sus compañeras. El héroe debe pedir ayuda sin asustarla ni abusar de su hospitalidad. La joven le ofrece ropa y orientación para llegar al palacio. La escena depende de una forma de prudencia distinta de la violencia guerrera.

Alcínoo y su corte reciben al desconocido. Durante los banquetes, el canto de Demódoco sobre Troya provoca sus lágrimas. Odiseo escucha convertido en relato público aquello que ha vivido y cuya memoria todavía le duele.

El rey observa la emoción y pregunta quién es. El huésped revela su nombre y empieza a narrar lo ocurrido desde la guerra. Los cantos siguientes pertenecen a esa voz: el hombre que necesita volver explica cómo ha llegado solo hasta una corte extranjera.

Cantos 9-10: perder el camino

Tras salir de Troya, Odiseo y sus compañeros atraviesan encuentros que reducen sus fuerzas y retrasan el regreso. Entre los lotófagos aparece una amenaza distinta de la muerte: quienes comen el loto dejan de desear volver. Odiseo debe sacar de allí a sus hombres para conservar el propósito del viaje.

En la tierra de los cíclopes entran en la cueva de Polifemo. El gigante los encierra y empieza a devorar compañeros. Odiseo comprende que matarlo sin más los dejaría atrapados tras una piedra que no pueden mover. Prepara entonces una huida que depende del engaño.

Le ofrece vino, le dice que se llama Nadie y, cuando duerme, lo ciega con una estaca. Los otros cíclopes no intervienen al oír que Nadie lo ataca. Para salir, los hombres se sujetan bajo los animales que Polifemo deja pasar palpándoles el lomo.

Ya en la nave, Odiseo no resiste el deseo de proclamar su nombre. La victoria que había conseguido ocultándolo se convierte en motivo para revelarlo. Polifemo pide a su padre Poseidón que castigue al responsable y haga doloroso su regreso. La astucia queda comprometida por el orgullo.

Eolo ofrece después ayuda mediante un odre que encierra vientos adversos. Cuando Ítaca está cerca, los compañeros lo abren creyendo que contiene riquezas reservadas para su jefe. El viaje retrocede. La desconfianza interna produce una pérdida que ningún monstruo había conseguido en ese momento.

Los lestrigones destruyen casi toda la flota. Con una sola nave, Odiseo llega a la isla de Circe, que transforma en cerdos a parte de sus hombres. Hermes le proporciona protección para enfrentarse a ella. Consigue recuperar a sus compañeros, pero la estancia se prolonga durante un año antes de que vuelvan a ponerse en marcha.

Cantos 11-12: los muertos y el último barco

Circe indica a Odiseo que consulte al adivino Tiresias entre los muertos. El encuentro introduce en el viaje una medida distinta de lo perdido. Su madre, Anticlea, ha muerto durante su ausencia, y él intenta abrazarla sin poder retenerla. El regreso ya no podrá reparar todo lo que el tiempo ha cambiado.

También escucha a héroes de la guerra. Aquiles expresa una preferencia por la vida más humilde frente al poder entre los muertos. La gloria que justificaba tantas acciones aparece examinada desde un lugar donde ya no puede ofrecer una existencia.

Tiresias advierte sobre el ganado del Sol y sobre las dificultades que esperan en Ítaca. El conocimiento no elimina el riesgo: Odiseo tendrá que recordar esas instrucciones y conseguir que sus compañeros las respeten.

La nave pasa junto a las sirenas. Los marineros llevan cera en los oídos y atan al jefe al mástil para que pueda escuchar sin lanzarse hacia ellas. Odiseo obtiene así una experiencia peligrosa aceptando de antemano que otros limiten su capacidad de actuar mientras dura la tentación.

El paso entre Escila y Caribdis exige afrontar una pérdida que no puede evitar por completo. Después llegan a la isla del Sol. Retenidos y hambrientos, los compañeros sacrifican los animales sagrados mientras Odiseo no puede impedirlo. Zeus destruye la embarcación.

Solo él sobrevive. El mar lo lleva hasta Calipso y el relato alcanza la situación con que había comenzado el poema. Ya se entiende por qué el hombre que salió con una flota ha llegado sin ninguno de los suyos ante los feacios.

Cantos 13-16: regresar sin ser reconocido

Los feacios lo transportan dormido hasta Ítaca y dejan con él los regalos recibidos. Estar en su isla no significa poder entrar en palacio proclamando su identidad. Atenea le explica el peligro y lo transforma en un mendigo para que observe antes de actuar.

Odiseo acude a Eumeo, el porquerizo. Recibe comida y amparo sin revelar quién es. La hospitalidad del criado tiene valor precisamente porque no depende de reconocer al señor que podría recompensarlo. Sus conversaciones permiten medir la lealtad que ha sobrevivido durante la ausencia.

Telémaco vuelve evitando la emboscada. En la cabaña se produce el encuentro con su padre, cuya apariencia Atenea restaura. El joven debe aceptar que ese desconocido es el hombre al que apenas ha podido conocer. La alegría llega acompañada de la necesidad inmediata de preparar una respuesta a los pretendientes.

Acuerdan mantener el secreto. Odiseo entrará en su casa bajo el disfraz y Telémaco lo ayudará sin delatarlo. La paciencia se convierte en una forma de fuerza: actuar antes de tiempo pondría en peligro tanto el reconocimiento familiar como la recuperación del palacio.

Cantos 17-20: un mendigo ante los pretendientes

A la entrada, el perro Argos reconoce a su dueño pese a los harapos. Ha envejecido durante la espera y muere después de verlo. El encuentro devuelve a Odiseo otra imagen de los años transcurridos, sin que pueda responder abiertamente al afecto del animal.

Dentro, soporta insultos y agresiones. Antínoo lo trata como una molestia y los demás muestran su carácter mediante la forma de recibir a quien parece no tener poder. También se enfrenta a Iro, otro mendigo que quiere expulsarlo de su lugar.

Odiseo observa a los servidores y distingue posibles aliados. Euriclea, su antigua nodriza, le lava los pies y reconoce una cicatriz. Él le impide revelar la identidad. La memoria del cuerpo ofrece una señal que el disfraz no puede borrar.

Penélope conversa con el desconocido y escucha noticias sobre su marido. Mantiene su prudencia y anuncia una prueba con el arco de Odiseo. Los pretendientes deberán tensarlo y hacer pasar una flecha por una serie de hachas. El objeto elegido concentra una destreza que vincula el presente del palacio con su dueño ausente.

Cantos 21-22: el arco y la matanza

Los pretendientes intentan tensar el arco sin conseguirlo. Cuando el mendigo pide probar, la solicitud provoca burlas y resistencia. Odiseo examina el arma, la prepara y completa la prueba con una facilidad que cambia de inmediato el sentido de la escena.

Después dirige una flecha contra Antínoo y revela quién es. Los hombres que habían consumido su hacienda descubren que el huésped despreciado controla ahora el comienzo del combate. La preparación previa ha reducido su acceso a las armas.

Con Telémaco, Eumeo y Filetio, y con la intervención de Atenea, Odiseo mata a los pretendientes. La recuperación de la casa adopta una violencia que el poema no separa del orden de su tiempo. Algunos servidores reciben perdón; otros, incluidas las criadas consideradas desleales, son ejecutados.

La victoria termina con la ocupación, pero abre una nueva amenaza: los muertos tienen familias. La venganza doméstica no basta por sí sola para garantizar la paz de toda la isla.

Cantos 23-24: las pruebas de la identidad

Penélope no se entrega de inmediato a la certeza del regreso. Necesita una señal íntima y dispone que se mueva el lecho matrimonial. Odiseo protesta porque lo construyó alrededor de un olivo enraizado y sabe que no puede trasladarse sin destruirlo.

La respuesta confirma un conocimiento que pertenece a su vida compartida. El reconocimiento no depende de la fuerza con que ha vencido ni del aspecto devuelto por Atenea, sino de una memoria doméstica. Ambos pueden por fin contarse lo vivido durante los años de separación.

Queda el encuentro con Laertes, envejecido en su retiro. Odiseo se da a conocer mediante señales que incluyen recuerdos de los árboles recibidos de niño. El retorno reúne así al padre, al hijo y al nieto, aunque las pérdidas del camino permanezcan.

Los familiares de los pretendientes se alzan contra él. Atenea interviene por voluntad de Zeus para detener la cadena de represalias y establecer la paz. Odiseo ha recuperado su casa, pero el cierre requiere un acuerdo que vaya más allá de su victoria.

La profecía de Tiresias conserva todavía la imagen de otro viaje, con un remo llevado tierra adentro. Por ahora, el hombre que atravesó tantas formas de extravío puede permanecer en el lugar que sostuvo su deseo durante toda la ausencia.

Ideas clave

  1. Volver a casa exige recuperar vínculos y un lugar entre los demás, además de superar una distancia física.
  2. El viaje de Telémaco convierte la ausencia del padre en una búsqueda de conocimiento y autonomía.
  3. La astucia ayuda a sobrevivir, pero debe acompañarse de paciencia para no revelar demasiado pronto la identidad.
  4. El reconocimiento entre personas separadas necesita pruebas y confianza; la apariencia por sí sola no basta.

Preguntas frecuentes

¿Por qué La Odisea no cuenta el viaje en orden desde Troya?

El relato comienza cuando el regreso lleva tiempo detenido y también sigue a Telémaco. Más adelante, Odiseo cuenta aventuras anteriores ante los feacios. Esa organización permite conocer primero su ausencia y sus consecuencias, y después reconstruir parte del recorrido mediante su propia voz.

¿Qué aporta el viaje de Telémaco?

Le permite buscar noticias de su padre y actuar fuera del espacio dominado por los pretendientes. Los encuentros amplían su conocimiento del pasado y de los peligros de un regreso. Su recorrido prepara también su participación en lo que ocurrirá en Ítaca.

¿Por qué Penélope necesita comprobar la identidad de Odiseo?

Tras una ausencia tan larga, aceptar una apariencia o una afirmación sería insuficiente. La prueba ligada al lecho matrimonial remite a un conocimiento íntimo compartido. El reconocimiento recupera así una historia común, además de confirmar quién ha vuelto.

Cómo citar este resumen

La Solapa (2026). Resumen de La Odisea (Homero). https://lasolapa.com/resumen/la-odisea/

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